BOLETIN No. 2 POSTURA Y ABDOMINALES HUNDIDOS Incorpora una buena postura a tu vida diaria Postura es la forma en que te paras, sientas y acuestas. Una buena postura es aquella en la cual al pararte erguido puedes trazar una línea recta perpendicular al piso, que comienza en la oreja, baja al hombro, cadera, rodilla y tobillo; el peso del cuerpo debe estar distribuido equitativamente sobre ambos pies. Una mala postura viene por herencia, enfermedad, lesión y por malos hábitos repetidos una y otra vez por lapsos prolongados de tiempo (meses, años). Puede ser cargar una mochila siempre en el mismo hombro, sentarse con mala alineación frente a la computadora, etc. Los músculos se acortan y endurecen en ciertas áreas, eventualmente jalando huesos y articulaciones fuera de alineación, ahí entran la disfunción y el dolor. Estos hábitos toman tiempo en “desaprenderse”, pero es importante estar consciente de ello para corregirlos. Casi toda la gente tiene problemas de postura. PILATES ayuda a corregir la mayoría de ellos al estirar y alargar los músculos responsables de ella. Una buena postura implica mucho independientemente de darte una figura más elegante. Primeramente reduces dolores musculares. Al estar más erguido y abrir el pecho tienes mayor capacidad respiratoria, lo cual aumenta el flujo sanguíneo y oxigena de una manera mas efectiva los tejidos. Tus órganos también encuentran el espacio adecuado para acomodarse. Toma conciencia de tu postura para vivir mejor Abdominales hundidos El centro de poder o power house, se refiere a los músculos abdominales. Estos envuelven el torso formando una faja o corset que fortalece la espalda y estabiliza la columna. El transverso abdominal es el músculo abdominal interno, el cual al contraerse jala la pared abdominal hacia la columna. Imagina cada que contraes el abdomen llevas tu ombligo a tu columna. Esto fortalece el power house. El hundir el abdomen es un movimiento fundamental en cada ejercicio de PILATES. Te ayuda a encontrar tu centro, a alargar y estabilizar tu columna y torso, a balancear tu cuerpo. Esto tanto al realizar el movimiento, como al estar relajado. Al hundir el abdomen cuida de no cambiar la alineación de tu cuerpo. Es decir, alarga la columna, no redondees tus hombros ni tu espalda, no metas la pelvis y no expandas el tórax. Recuerda que la constancia es la clave para ver resultados. |