Este nervio comienza en varios niveles de la columna vertebral y sus múltiples ramas se unen para formar un solo tronco nervioso. Éste se extiende hacia la rodilla, se divide en dos pequeñas ramas las cuales continúan hacia el pie. Su largo curso y gran tamaño hacen al nervio ciático particularmente vulnerable a la presión o daño, provocando dolor y puede desencadenar la ciática.
En la mayoría de los casos se utilizan tratamientos conservadores, tratando la causa subyacente o la sintomatología. En casos serios es necesaria una intervención quirúrgica para quitar un disco deslizado o una prominencia ósea artrítica y así aliviar la presión en el nervio.
Es recomendable hacer PILATES, ya que fortalece los músculos de la espalda y abdomen, PILATES trabaja efectivamente los músculos que entretejen la columna y los que la rodean. Esto permite que se desarrolle espacio entre las vértebras y libera la presión que puede estar oprimiendo el nervio ciático.
Es importante mantener un peso ideal para que tu espalda no haga esfuerzos excesivos.
Ante un nuevo trabajo o deporte aprende mecanismos corporales correctos para no dañar tu espalda. Al levantar objetos, por ejemplo, en lugar de doblar la cadera y levantar desde arriba, haciendo el esfuerzo con la espalda, mejor dobla las rodillas y sube desde abajo con la espalda recta y el abdomen hundido;
Si tienes un historial de problemas de espalda, elige deportes o entrenamientos que no incluyan tirones de espalda (PILATES, caminar, nadar, ciclismo) y evita el tenis, el boliche o levantar pesas.
Con PILATES trabajas para una espalda sana, fuerte, erguida, flexible, y sin dolor.
Recuerda que la constancia es la clave para ver resultados