BOLETIN 25 LOS CALAMBRES
Los músculos para trabajar necesitan energía. Cada vez que se realiza un esfuerzo, la sangre transporta glucógeno y oxígeno hasta los músculos que entrarán en acción. Cuando el esfuerzo es fuerte y prolongado, provoca que los músculos no alcancen a satisfacer sus necesidades. El músculo pierde fuerza, deja de reaccionar, se acumulan residuos tóxicos y comienza a quemar oxígeno con dificultad, es entonces que surgen los calambres. Estos desaparecen con descanso y masajes que activen la circulación, para que la sangre arrastre las toxinas presentes en la musculatura. Los calambres y espasmos musculares son dolores repentinos muy agudos que afectan al movimiento y producen rigidez muscular. Estos pueden suceder casi en cualquier parte del cuerpo ya que hay más de 600 músculos. No siempre se pueden evitar. En general un calentamiento correcto, y estiramiento después de hacer ejercicio sirve para que no se produzcan. También es conveniente tener cuidado con las posturas. Si ya se produjo, se debe interrumpir la actividad, aunque en realidad el calambre mismo obliga a detenerse. Se recomienda masajear el músculo y apretar con fuerza. Trate de estirar el músculo, de ser necesario, ayudándose con las manos moviendo la articulación más próxima. Relájelo un instante, y siga tratando de estirar. Al remitir el calambre, ponga a trabajar suavemente el músculo, si lo inmoviliza, puede repetir. Puede ayudar el refrescar con agua fría.
Otras causas que producen los calambres pueden ser la pérdida de sales minerales, niveles reducidos de magnesio y calcio en el cuerpo, deshidratación, hipotiroidismo, insuficiencia renal, medicamentos, embarazo, alcoholismo y problemas metabólicos. La alimentación puede hacer una diferencia en prevenirlos. Asegúrese de incluir en su dieta alimentos ricos en potasio, como cítricos, plátanos, legumbres, vegetales. Recuerda que la constancia es la clave para ver resultados. |